El Espacio UEx de Cáceres acoge la exposición «La mujer que soy” sobre arquitectas rumanas
- Se puede visitar hasta el 20 de noviembre de 2025
- Ha sido cedida temporalmente por el Instituto Cultural Rumano
10/11/2025. Hasta el 20 de noviembre, la Sala de Exposiciones del Espacio UEx de Cáceres acoge la muestra sobre arquitectas rumanas «La mujer que soy». La exposición ha sido cedida temporalmente por el Instituto Cultural Rumano, dentro de las actividades programadas en el marco del Convenio de Colaboración establecido con el Consulado General de Rumanía en Sevilla.
La exposición realiza un recorrido por la historia más reciente de la arquitectura rumana a través de la obra de diez mujeres arquitectas que sorprenderá por sus trayectorias profesionales y las obras seleccionadas. La muestra puede visitarse de lunes a viernes en horario de mañana (de 10.00 a 14.00 horas) y de tarde (de 17.00 a 21.00 horas).
10 arquitectas rumanas y sus obras
Con motivo del cumplimiento de 100+5 años de actividad oficial de las mujeres en el ámbito de la arquitectura en Rumanía, la Unión de Arquitectos de Rumanía (UAR) presenta una exposición que ilustra, mediante algunos retratos de arquitectas remarcables, las grandes etapas de evolución profesional. Cronológicamente, la exposición está formada por cuatro secciones: el comienzo – el periodo de la primera guerra mundial y de entreguerras, la época socialista y el período contemporáneo.
El comienzo, marcado por la entrada en escena de la primera arquitecta graduada, en 1919, se ilustra mediante la actividad del período de entreguerras de Virginia Andreescu-Haret y Henrietta Delavrancea-Gibory. Llamadas «Las Pioneras», su larga e intensa actividad comenzó tarde debido a su implicación humanitaria (enfermeras voluntarias en la Primera Guerra Mundial), continuó con la participación en numerosas construcciones destinadas a la nueva Rumanía moderna, educada y sana, se desarrolló a lo largo de muchas décadas y marcó la arquitectura rumana hasta casi finales del siglo XX.
El interés por la arquitectura tradicional y el patrimonio construido fue permanente y la restauración formó parte de las inquietudes de las grandes personalidades del siglo XX.
El período socialista se caracteriza por una abrumadora actividad de edificación de una nueva sociedad, desde la creación de nuevos asentamientos hasta nuevos centros urbanos, nuevos barrios, industria… Los grandes cambios en la sociedad rumana llevaron a un replanteamiento personal y a reasentamientos que provocaron que muchos arquitectos abandonaran el país y se establecieran en el extranjero. Muchos de ellos han logrado integrarse y tienen carreras notables. Margarita RendeR i Rubira, Solange d’herbez de la Tour y Sanda Hânciu-Popa abandonaron Rumanía, pero continuaron sintiéndose rumanas y honrando la arquitectura rumana.
El período contemporáneo, de la prolongada transición que desterró al camino del exilio, incluso del éxodo, a millones de rumanos, se ilustra mediante la actividad de tres jóvenes arquitectas y madres, que se evidencian profesionalmente, pero, sobre todo, por ofrecer una educación cultural y cívica a los niños mediante el programa Jugando a la Arquitectura y bajo el lema «La arquitectura se aprende desde pequeños». Las arquitectas de hoy se preocupan y se implican cívicamente en las grandes enfermedades de las ciudades y de nuestras tradiciones, deseosas de encontrar soluciones y de transmitir el poder y la magia de las raíces culturales.
El período de «Las Pioneras» (de entreguerras) incluye a:
La reina María, primera mujer aceptada como miembro de la Academia de Bellas Artes de París, la que creó el clima propicio para el florecimiento y la consolidación de la arquitectura rumana y de la presencia de las mujeres en el área de las artes.
Virginia Andreescu-Haret, primera mujer arquitecto que obtuvo el diploma en 1919, primera mujer del mundo con atribuciones de inspector general y creadora de más de 130 edificios memorables.
Henrieta Delavrancea-Gibory, la arquitecta que contribuyó a la definición del modernismo rumano, que construyó Balchik y dio dolores de cabeza al dictador Ceau_escu.
Para el período Socialista, el refugio en la historia es la elección que pone en evidencia a las arquitectas implicadas en la actividad de restauración.
Ioana Grigorescu es la arquitecta que restauró uno de los monumentos rumanos más importante, sabiendo que estas obras, a su vez, también serían restauradas. Las concibió para volver a ser pensadas, no solo reparadas. Tenía este acuerdo con el acto creador.
Margarita Brender i Rubira / Margareta Rubinstein se fue a España y se convirtió en la primera mujer arquitecta de Cataluña.
Solange d’Herbez de Tour se instaló en Francia e hizo campaña por la igualdad de género y los derechos de las mujeres arquitectas, un fenómeno que no había experimentado en Rumanía.
Sanda Hânciu-Popa pasó por Túnez para establecerse en París tras obtener el Premio Aga-Khan a la conservación del patrimonio islámico.
El período contemporáneo está representado por tres arquitectas con increíbles éxitos profesionales (premiadas en las Anuales y las Bienales Nacionales de Arquitectura), implicadas profesional y cívicamente en áreas que consideramos que definen la originalidad de la arquitectura rumana contemporánea, es decir: la educación temprana de los niños en los valores arquitectónicos, urbanos y cívicos y los campamentos de creación y oficios para la preservación de unas especializaciones en peligro de extinción y para una profunda comprensión de los valores tradicionales y de los eventos y las acciones cívicas para la preservación de los asentamientos con problemas de supervivencia, mediante iniciativas ciudadanas y culturales, como «De la Mina de carbón a la Mina de ideas».
Las representantes elegidas son:
Eliza Yokina, además de una prodigiosa actividad, es fundadora del movimiento Jugando a la Arquitectura que se implica en la educación de los niños sobre la arquitectura, con ayuda de dibujos, cuentos, artesanías y juegos.
Silvia Demeter–Lowe, conocida como la arquitecta del príncipe Carlos, transmite, mediante las escuelas de verano y los oficios tradicionales, conocimientos destinados a preservar el patrimonio transilvano.
Ilinca Paun Constantinescu, forma parte de la generación de arquitectos implicada cívicamente en encontrar soluciones para la curación de las ciudades monoindustriales.